Recomendado

Recomendado
2da Edición

Encargue acá su Libro

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Wikileaks

Los 250.000 cables reservados que funcionarios americanos elaboraron alrededor del mundo y que una aparente fuga de información ha puesto a disposición de la tía Porota es el mayor papelón político de la historia de Estados Unidos y lo protagonizó, por qué no recordarlo, un demócrata.

El paralelo que trazó tempranamente Cristina Kirchner entre Barack Obama y la demagogia peronista hoy suena poco menos que premonitorio. A casi dos años de administración, el presidente americano se ha esmerado en darle la razón: su impulso a leyes decididamente populistas en clara negación del espíritu de los “founding fathers” que hizo de Estados Unidos esa tierra de oportunidades a la que llegan hombres de todo el planeta en busca de un futuro mejor sumado a la improvisación en áreas sensibles de su gobierno lo emparentan con una gimnasia que también es la columna vertebral del peronismo.

Lejos de sorprender la reacción mundial ante un episodio más colorido que dramático, vuelve a mostrar quién es quién: el periodismo internacional se mostró implacable y escandalizado en una clásica actitud sobreactuada frente a cualquier desliz que provenga de América del Norte mientras se regodea ventilando detalles que, si son incómodos y comprometedores, mejor; no se trata más que de un ademán previsible por parte de un segmento históricamente tolerante con ciertos regímenes y particularmente crítico con Estados Unidos; pero que ese rencor mundial más o menos encubierto hacia lo que representa esa nación se haya desplegado con más virulencia desde los estados más afines ideológicamente con el “peronista Obama” hizo posible el absurdo de que el soporte y la defensa le viniera de los gobiernos de derecha.

La moraleja es casi una obviedad y deja al descubierto una vez más la naturaleza de la izquierda que, más allá de las circunstanciales simpatías que pueda abrigar hacia alguna conducción más socialista en Estados Unidos, lo que genéticamente rechaza son los valores fundantes de aquel estilo de vida cuyo garante y fortaleza es el amor a la libertad.

Ese compromiso, que siente en lo personal cada americano, es el que los mantiene a la cabeza del mundo porque en la libertad se encuentran todos y desde ese acuerdo superador seguirán liderando a pesar de los peronistas con los que deban lidiar, locales y visitantes.

Nada del sistema americano está en tela de juicio, tan sólo la pericia de un puñado de funcionarios que, tratándose de aquella sociedad, muy probablemente paguen con sus futuros políticos el costo del incidente.

3 comentarios:

  1. Estados unidos tiene muchos aspectos positivos y otros que no lo son tanto.
    Siempre habrá gente que lo va a odiar de manera irracional y, también gente que lo defenderá a ultranza perdiendo la imparcialidad, como es tu caso.

    ResponderEliminar
  2. IGUAL QUE EN LA ARGENTINA

    ResponderEliminar
  3. IGUAL QUE EN LA ARGENTINA. MAXIMO

    ResponderEliminar