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martes, 15 de diciembre de 2009

Quién... ¿yo?


Advierto sobre mi sana intención de no caer en las visiones conspirativas que tanto seducen al gran-pequeño pueblo argentino pero reflexiono: si las interferencias sonoras que sufrió el helicóptero presidencial de las que se habló ayer hasta las arcadas fueran cosecha del mismo gobierno (como se rumorea por allí) está más que claro que habría un motivo e igualmente claro que el mismo es, por ahora, desconocido para el gran público. Me pregunto entonces si, sea lo que sea que están pergeñando, el “affaire” podrá encuadrarse en lo que los abogados denominan “pre-constituir la prueba”.

Impresiona, por lo menos, la celeridad de los incondicionales K para transformar el episodio en un expediente iniciado, apenas horas después del hecho, por Oscar Parrilli, elevado a Esteban Righi (dos ex miembros de las organizaciones terroristas que operaron en la Argentina durante los ´70) y que pone en danza al jefe de la Casa Militar, al jefe de la Agrupación Aérea, al jefe de Operaciones de Aeroparque, al piloto y al co-piloto de la aeronave. Mi abuela diría “Esto trae cola”.

Ese loco radar que es la mente humana, que salta de aquí para allá vaya a saber uno relacionando con qué criterio los detalles, me transporta al 3 de diciembre, fecha en la que el país entero pudo contemplar a un incomodísimo Néstor Kirchner deglutiendo en cámara un enorme sapo y me pregunto cuántos repararon en las pataletas que aquello nos costaría. Porque supongo que, conocido su verdadero temperamento, no era lógico especular con una pacífica rendición.
Entonces, me da por sumar hechos que describen la realidad política presente:
Kirchner no suele darse por vencido
No comparte el poder
No es republicano
Sabe que tiene enfrente una oposición atomizada y enhebrada con alfileres
No tiene límites, escrúpulos ni principios pero seguramente sí, fines
Las cosas no ocurren por casualidad
Queda mucho por ver antes de la defunción del kirchnerismo

Ahora, otra cosa. Cuando vos caminás por Rivadavia y pasás frente al Congreso, por ejemplo, o transitás por las inmediaciones de la Legislatura porteña, allá por las calles Perú o Hipólito Yrigoyen y alguien grita “¡Ñoqui!”, pensalo, ¿te das vuelta? Si no cobrás por un trabajo que no realizás ¿te sentís aludido?

Con idéntica lógica, sin intentar ni por asomo avanzar sobre ciencias que me son ajenas ni tampoco ejercer psicología barata, en una línea de razonamiento de estricto sentido común intento entender por qué la presidente y sus adláteres decodificaron “Cristina Kirchner” al escuchar “la yegua”.

martes, 8 de diciembre de 2009

Operativo Relanzamiento




Los amigos de Mauricio Macri quienes, no por casualidad son también su entorno político primario, están preparando para los próximos días una conferencia de prensa en la que intentarán despegar a su jefe de los hechos más o menos insignificantes de la gestión y hacerlo lucir como debería brillar un “presidenciable”.

Los trascendidos indican que van a evitar temas como el bacheo y toda referencia a la obra pública que, además de estar bastante por debajo de las anunciadas inicialmente, lo encasillan demasiado en la cosa municipal. No es que vayan a reconocer que hicieron la plancha desde que llegaron, pero perciben que la carrera hacia los cargos que salen a reparto en 2011 ya largó y no se quieren quedar afuera.

Las alianzas tejidas hasta el presente no parecen haberles facilitado acceso alguno. El hermetismo de Macri impide confirmar si ya comprobó que su teoría de la necesidad de integrar al peronismo para hacer gobernable cualquier administración resultó una trampa ni siquiera original ya que no fue él el primero en caer. El peronismo no kirchnerista no lo reconoce como “de los suyos” y no lo será nunca de modo que los amplios espacios que el PRO le cedió no serán retribuidos en proporción cuando aquel levante cabeza y se aliste a reemplazar al kirchnerismo desgastado.

Así las cosas el entorno macrista, cuyo bagaje de buenas intenciones es inversamente proporcional a la destreza con que se desenvuelve, ha resuelto crear un hecho político impregnado de genética PRO: esto es sin demasiado contenido. A contrapelo de la realidad y de las expectativas que la misma gestión fogonea, van a minimizar el escandalete de las escuchas y el fallido de la futura policía propia y van a presentar la renovación del gabinete como un hecho casi natural.

El enroque de Santilli por Piccardo no despierta ninguna expectativa (se va un amateur y entra otro; como en el truco, uno por uno no es negocio) como tampoco la salida del ministro Narodowsky, salvo por lo insólito de la procedencia de los nombres que se barajan para reemplazarlo. Ni Andrés Delich ni Esteban Bullrich aceptaron pero siguen en carrera Andrés Ibarra (ex gerente de Boca y ex funcionario del correo durante la gestión de Franco Macri), el “lilito” Enrique Olivera y hasta su ex secretario de Educación, Mario Gianoni. Si no se deciden por el bostero, la única seguridad es que será un extrapartidario; no hay idóneos para cubrir esa plaza entre “propia tropa”.

También se alejaría Gregorio Centurión del área de comunicación que, aunque usted no lo crea, funciona desde que Macri asumió. Todo indica que asciende otro prestado, Miguel de Godoy, quien llegó a la Jefatura de Gobierno con Fernando de la Rúa y que viene trabajando con la actual administración en calidad de asesor externo.

Como se puede apreciar, los cambios no anuncian por sí mismos vientos de renovación ni de excelencia. Es el juego de la silla con el que Macri insiste a pesar del pésimo resultado que le dio hasta el presente.

Para ser estrictos en el análisis, es justo mencionar que las áreas que más dolores de cabeza le han traído son bastiones michetistas. Narodowsky y Montenegro fueron los “pollos” que la ex vice jefa de gobierno instaló en sendos cargos y sostuvo a través de las distintas tormentas que sus deficientes desempeños generaron aún en desmedro del costo político de tal empecinamiento.

El otro desaguisado es la Procuración. Después del despido de Pablo Tonelli, el radical que había migrado de distrito y abandonado su flamante banca de diputado nacional por Buenos Aires para asumir el puesto que le ofreció el jefe de gobierno porteño, también están vacantes las dos subsecretarías. Los nombres en danza, salvo el de Alejandro Speroni, actual subsecretario de RRHH, tampoco son PRO auténticos, sino amigos de amigos: Ramiro Monner Sans, hijo del mediático abogado y “sponsoreado” por Germán Garavano, fiscal general porteño o Mauricio D´Alessandro, de sostenidos vínculos con el kirchnerismo (en 2004 fue nombrado asesor del Procurador del Tesoro, el ex juez Guglielmino) y llegó al PRO introducido por Daniel Amoroso, ex secretario del sindicato del juego y actual legislador macrista.

Los equipos técnicos del PRO lucen algo anoréxicos en oportunidad del relanzamiento.

sábado, 5 de diciembre de 2009

El Primer Sapo del Diputado Kirchner


Por estricta prescripción médica debí hacer un obligado receso en mis actividades con la esperanza de aflojar a fuerza de descanso las contracturas que ningún relajante muscular logró suavizar.

“Ahora se me va a encarnar el control remoto de la tele” me dije en el ascensor del consultorio. Estaba decidida a tomar revancha y subsanar el síndrome de abstinencia televisiva que padezco arrancando con “Mañaneras” y pegándole derecho hasta los pastores brasileños. ¡Qué programón para quien suele perderse casi toda la programación diurna! Ya no iba a estar desorientada cuando alguien hiciera referencia a los papelones de Graciela Alfano, el noviazgo de la hija de Palito Ortega con el ex ministro Lousteau o el casamiento entre dos muchachitos.

Cuando llegué a casa el programa ya había empezado. Supuse que iba a dar con uno de esos “magazine” de chimentos que vomitan los detalles más insignificantes de la vida de los demás pero enganché una novela entre cómica y de terror. La protagonista era una conocida actriz cuyo nombre se me escapa haciendo de jueza o algo así y cientos de actores, de reparto seguramente, sentados en un recinto semicircular frente a ella. El público era notablemente hostil. Como transcurría en horario de protección al menor, tapaban los insultos más procaces con cánticos de unos extras envueltos en un traperío que desplegaban a modo de identificación. Obviamente se trataba de un producto nacional y de bajo costo.

“Producción independiente” me dije, esas hechas a puro esfuerzo, con poquísima inversión y muchos amateurs. Esas epopeyas suelen ser un bodrio pero conmueven porque están plagadas de vocación. Ahí no hay segundas intenciones, no hay una moneda, un choripán para nadie, ni siquiera un colectivo que los lleve y traiga como ganado. Tal vez fueran la barra brava de algún club de futbol que les hizo la “gauchada” a los productores. “Seguro que los cientos de extras que aúllan, se envuelven en banderas, tiran papelitos, chiflan, insultan y escupen a los protagonistas ni siquiera cobran cachet. Están ahí por el placer de participar” pensé. Bueno, a decir verdad, la tarea distaba mucho de ser compleja; por el contrario, era evidente que la consigna había sido lucir como unos forajidos, sacar el animal pre-social de adentro y jorobar. Mucho. En esa, estaban para el Oscar.

Muchos de los presentes se adelantaban y de pie frente a la veterana actriz juraban no sé qué cosa. Algunos lo hacían por la patria y otros, además, por Dios. En esa parte se ve que había versión libre porque unos ponían su mano derecha sobre la Biblia, otros las dejaban quietas y juraban sólo de palabra. Un par vociferó sobreactuadas dedicatorias y una actriz en silla de ruedas juró sobre los Santos Evangelios pero colocó sobre ellos su mano izquierda. Raro. En fin, cada uno llamaba la atención dentro de sus posibilidades.

Yo estaba medio perdida con el argumento de la tira; no le encontraba el hilo pero como eso no es extraño en la televisión argentina, esperé y de repente una cerrada silbatina proveniente de los extras que contemplaban la filmación me atrapó. Una señora muy rubia y algo excedida de peso era la destinataria del abucheo. No la reconocí pero por su impertérrita actitud, descarté que se tratara de una novata. Ella también fue hasta adelante y parada al lado de un joven digno de mirarse, extendió su mano derecha y respondió a las palabras que pronunciaba la actriz que hacía de jueza. Los chiflidos la acompañaron en el trayecto de vuelta mientras la cámara enfocaba la cara de un señor de traje cruzado que miraba para arriba, para el costado, cuchicheaba con sus vecinos e intentaba, infructuosamente, disimular la profunda incomodidad que sentía.

Un señor barbado ubicado a su siniestra empezó a hablar acompañando sus palabras con airosos ademanes. El tono de voz y los colores de sus mejillas aumentaban en tándem. Se ve que estaba sentado entre amigos porque los de alrededor eran los únicos que aplaudían sus vituperios. En un momento su discurso se puso difícil de entender; me di cuenta de que mientras despotricaba contra los actores que habían participado unos minutos antes, intentaba deglutir el sapo que le habían servido por primera vez en muchos años y, como venía sin entrenamiento, le estaba costando horrores. Finalmente pasó y la novela pudo continuar; luego de una breve intervención de la protagonista, casi todos los actores levantaron la mano. Tras el “Aprobado” que mandó la veterana actriz con voz firme, un cerrado aplauso se apoderó del estudio y cedió la tensión.

Las cámaras buscaban reflejar las caras de algunos actores pero, como suele pasar en la vida real, no es protagonista quien encabeza los créditos sino quien se come la película. Un actor de impecable corbata celeste y pelo rojizo lucía particularmente desleído. La actriz en silla de ruedas, salvo por su pronunciado escote, no despertó interés alguno. El vecino del barbado hablaba por lo bajo tapándose la boca con la mano para que nadie pudiese leerle los labios aunque es impensable creer que estuviera diciendo inconveniencias pues su personaje representaba un bastión de poder pasado y presente. Esperó un poco, se cercioró de que el barbado no se hubiese atragantado y luego de verlo respirar con normalidad se fue tan discretamente rodeado de hombres de seguridad como había llegado. La rubia abucheada, por el contrario, era permanentemente consultada, explicó a los presentes detalles varios de funcionamiento interno y se quedó hasta el final del capítulo.

En los balcones del estudio había un paisano de cada pueblo. Se ve que la filmación era abierta al público. Los cantores habían aflojado un poco con los estribillos, el bombo y los papelitos, a Dios gracias. En verdad parecían algo decepcionados lo cual fue una bendición porque no hay cosa más incómoda para la civilización que ese tipo de bandas enfervorizadas.

Recién cuando un conocido locutor de un canal de noticias apareció informando la finalización de la sesión preparatoria en el Congreso Nacional que se estaba transmitiendo en vivo, me avivé de que no se trataba de una miniserie. Y lo lamenté porque no era de gran calidad pero, tratándose de ficción, había posibilidad de un final feliz.

Alguien por ahí empezaba a analizar lo sucedido mientras yo me preguntaba cuánto tiempo pasará hasta volver a ver votando juntos a Carrió, Solá, Donda, Pinedo, Macaluse, Caamaño, Solanas y de Narváez. Porque el espanto une, pero cada tanto.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El rico que quiso ser peronista


Es difícil hacer un análisis objetivo cuando el escenario está tan embarrado. Amateurs, profesionales, tramposos, ladrones, decentes, traidores, oportunistas, resentidos, trabajadores, mafiosos, vagos, ventajeros y burócratas se apilan en promiscuo revoltijo dentro de las oficinas públicas. Desmalezar esa fauna es poco menos que imposible pues el sistema se encarga de nivelar cualquier incorporación y forzar sus defensas hasta obtener la adecuación a los códigos establecidos.

Las chicanas que se pergeñan, amasan, perfeccionan y disparan desde Balcarce 50 son tan concretas como previsibles. Porque la realidad es lo que es, no lo que uno quiere que sea y aunque Macri se cansó de demostrarle a Kirchner que no estaba en su ánimo confrontar con él, Néstor tenía otros planes. Y Mauricio desperdició el año entero de gracia que le concedió el oficialismo casi sin molestarlo.

El Gobierno nacional, summa cum laude en la asignatura “Palo en la Rueda”, no ahorra trapisondas y bajezas cuando se trata de sus “enemigos”. El que no lo haya detectado, está en serios problemas.

Entonces, es cierto que los dolores de cabeza que atraviesa por estas horas la administración Macri reconocen tanto agentes externos como internos. Dados los fallidos de las últimas semanas, tal vez sería mejor reemplazar la palabra “agentes” por “variables” y sostener que la improvisación en primerísimo término, el equivocado parámetro aplicado para la elección de colaboradores privilegiando la amistad a la expertiz y la “tozudez” de persistir en ciertos errores (de personas y de políticas) son absolutamente endógenas.

También se computa en su “debe” el pésimo contacto entablado con los medios de comunicación, al que le sobró de petulancia lo que le falta de profesionalismo, y el tardío intento de enderezar una relación mal parida de entrada con la incorporación al área de más aficionados y la rotación de funcionarios como si se tratara del juego de la silla. La millonaria pauta publicitaria de que dispone el Gobierno de la Ciudad, sumada a los diversos entes, la radio y el canal de televisión locales no han sido sino un boomerang costoso e improductivo; un gol en contra en manos de recién llegados que se dividieron en dos grupos: los timoratos (incapaces de definir y llevar a la práctica los cambios de fondo que había que hacer) y los ignorantes (que no sabían qué cambios había que hacer). El resultado salta a la vista: una política publicitaria errática que no difiere demasiado de la llevada adelante a nivel nacional en cuanto al “amiguismo” y el desconocimiento por parte del sufriente aportante de los montos invertidos (o gastados) más el lastre de dos medios que, como radio Nacional y Canal 7, vegetan improductivos a pura pérdida.

Con el karma (casualidades de la vida, el diagnóstico del padecimiento de Macri es con “k”) de ser rico y de ojos claros debería haber tomado Mauricio sus recaudos. Si hubiera sabido algo de política, claro está; y algo de historia, tanto mejor.

Nada de lo que le está pasando “de repente” en su distrito sorprende a los que saben historia y política. Hasta haber gustado de la literatura hubiese ayudado porque Borges avisó hace décadas que los peronistas son incorregibles y peronismo era lo que tenía enfrente el Jefe de la Ciudad. Entonces, todo se reduce, en este caso, a una cuestión de ignorancia.

Pues la historia, la política y la literatura (infinidad de autores antes y después de Borges) señalaron con detalles la genética del adversario. Es más; el propio peronismo no se privó de mostrarse tal cual es como no se priva ahora.

Que manejan los gremios, las obras sociales, las cajas de jubilaciones, los movimientos sociales, decenas de ONGs, un frondoso listado de periodistas, de hombres del poder judicial (no “da” decir de “la justicia”), de los servicios de información formales y paralelos, del comercio y la industria era un detalle a tener en cuenta y no trabajar para crearles un nuevo aliado: la Federal. La estrategia ganadora del peronismo siempre fue dividir. Lo aplicó y lo sigue aplicando con un éxito abrumador. Pues la gestión Macri logró amalgamar una relación tirante entre el gobierno nacional y la policía y que nunca hubiese mejorado por sí sola pero que se recompuso al grito de “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Los últimos beneficiados de la gestión municipal bien podrían hacerle el “aguante” en un momento complicado de su gestión; la comunidad homosexual, por ejemplo, en agradecimiento a tantas normas favorables a su prédica que consiguieron sanción en una legislatura de nutrida presencia macrista. Porque hay quienes sostienen que Mauricio no mataba por apoyarlas todas pero, de nuevo, una necesidad intolerable de ser tolerante y políticamente correcto, lo hicieron acceder. Las Escrituras dicen que a los tibios los vomitará Dios. Se ve que Mauricio le teme más al escupitajo gay.

sábado, 14 de noviembre de 2009

K vuelve a correr el arco


Esta vez parece que la soga se tensa en serio para los Kirchner y, de nuevo, la pulseada viene de adentro mientras la oposición mantiene una férrea e inmodificable actitud: mira.

La rebelión sindical que vio la luz a partir del conflicto en la empresa Kraft llegó para quedarse y, como la espumita, subir. Fue la punta de un iceberg con profundas y amenazantes raíces. Sesenta paros en dos meses es una performance que impresiona al más guapo y es la foto de la situación actual en el gremio de los subtes. Los adversarios de la conducción oficial están dispuestos a capitalizar lo obtenido. Retroceder no figura en el “multiple choice” que barajan Néstor Segovia y Claudio Delle Carbonara, delegados sindicales de Metrovías, absolutamente enfrentados con Hugo Moyano y la patota de la UTA que lo representa.

La resistencia del gobierno nacional a reconocer legalmente otras organizaciones de trabajadores por fuera de la CGT viola resoluciones adoptadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en particular la Nº 87 sobre Libertad Sindical, a la que el estado argentino adhirió.

Cabe recordar que sobre el tema se ha pronunciado favorablemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación en un fallo que involucró a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Y por si resultara insuficiente, duermen en oficinas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 2600 expedientes vinculados a solicitudes de personería para otros tantos sindicatos.

Hasta ahora, Moyano y sus muchachos la venían piloteando pero en los últimos meses la cosa se les fue de las manos ¿Qué va a hacer Néstor Kirchner ante el nuevo escenario, acostumbrado a resolver los problemas que su conducción generan con la creación de enfrentamientos y los enfrentamientos con más enfrentamiento? ¿Va a enfrentar la presión de los grupos radicalizados que apuestan con estilo K porque tienen poco para perder, mucho en juego y más aún por ganar o va a ceder? ¿Tiene margen de negociación o su única carta es reprimir la protesta y rechazar el reclamo? ¿Está en condiciones políticas de tragarse ese sapo frente a los propios que esperan agazapados para presentarle de a uno en fondo sus propias y abultadas facturas y frente a los medios que tienen todavía algunos meses de aire para esmerilarlo como devolución de atenciones a la catarata de maltratos recibidos de su parte?

Por ahora, varias son las certezas que se pueden apuntar respecto del presente y del futuro inmediato: la posición por completo inflexible de los rebeldes y su férrea disposición a ganar esta partida; la falta de coraje de los tribunales en los que es imposible ubicar un fiscal que, de oficio, intervenga ante la ristra de delitos que se comenten a diario frente a nuestras narices; la inhumana desprotección en la que permanece el grueso de la población por acción de las bandas que copan el espacio público y por omisión de la autoridad que nada hace en contrario; la atrofia terminal del peronismo “bueno” que, desde el 28 de junio permanece en estado catatónico sin ideas y/o agallas; el simultáneo apoyo de Hugo Chávez al gobierno de Cristina y a los piqueteros anti-K; la veloz transformación del país en paraíso del narco-lavado internacional y la negligencia oficial de un estado que calla y otorga; los monumentales intereses en juego detrás del conflicto sindical y la probada modalidad de Kirchner de redoblar la apuesta a lo que sea.

En ese marco, la pelea de fondo no será en el terreno político con lo que la oposición podrá desempeñar el papel que mejor le sale, de espectador, y Néstor habrá “primereado” otra vez a la larga lista de supuestos contendientes que se apilan desde hace años aunque hasta ahora, sólo para criticarlo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Uno propone y el subdesarrollo dispone



Hoy me levanté temprano porque “Al que madruga Dios lo ayuda”. La idea era arrancar de casa enseguida pero la tormenta de la noche había hecho de las suyas. Estábamos sin luz pero antes de indignarme, recordé el sabio consejo del estadista latinoamericano Hugo Chávez y decidí meterme a la ducha a oscuras. ¿Quién necesita luz en su propio baño? Es más, llegué a la conclusión de que había desperdiciado energía durante décadas.

El segundo inconveniente se me presentó por confiada. Debajo del chorro comprobé que la bomba había dejado de funcionar junto con el corte de luz. El agua estaba helada y chorreaba sobre mi pelo. Mi primera reacción fue salir de la bañadera de un salto y envolverme en una manta; como no tenía una manta en el baño, no estaba segura en qué placard estaban guardadas y a oscuras se hacía más complicado ubicarlas, me conformé con el toallón, una gorra de baño para evitar el goteo y un par de botas que pisé en el apuro. Evidentemente, no eran mías porque me apretaban y además, a pesar de la penumbra, no las reconocí. Estaba segura de no haber tenido nunca un par de botas plateadas.

En la estampida debo haber hecho más ruido del que supuse porque enseguida escuché una puerta que se abría y asomó una amiga de mi hija que, aún cuando no pude reconocer en la oscuridad, deduje que era la dueña de las botas. Quise disculparme por usarlas sin permiso pero ella reaccionó antes y, no bien me vio, pegó un grito y se encerró en el cuarto mientras le preguntaba a mi hija por la llave de esa puerta y le decía que llamara al 911.

Para entonces yo había dejado de temblar, sobrepuesta del frío que me había empujado fuera de la ducha pero aquel incidente me aterró y mientras temblaba (de miedo esta vez) traté de tranquilizar a las chicas diciéndoles que “eso” no era un ladrón sino yo y que la policía no era necesaria.

Un vecino madrugador escuchó la batahola y, solidarios y oficiosos como somos los argentinos, pidió ayuda. Me impresionó lo rápido que llegó el patrullero. A esa altura de los hechos, yo no sabía si cambiarme, tratar de calmar a la amiga de mi hija o atender la puerta antes de que me la derribaran a patadas. Cuando la gente se empezó a juntar en la vereda me dije: “Llegó Crónica”. Los porteros de la cuadra hacían notas periodísticas comentando que somos viejos moradores del barrio por lo que nos conocen hace muchos años y dieron, por suerte, fe de nuestra buena conducta.

Solucionado el malentendido, ya era media mañana. Descartado el secador de pelo por razones de fuerza mayor, decidí salir como estaba para no desperdiciar con detalles estéticos el beneficioso madrugón.

Veinte minutos después, bajaba las escaleras del subte; en un suspiro estaría en pleno centro y el comienzo agitado se transformaría en una jornada provechosa. Un cartel todo tachoneado que estaba por completo ilegible parece ser que advertía sobre un “paro sorpresivo” que mantenía inactivo el servicio. Allí me hubiese convenido estar cuando salté de la ducha. La multitud apretujada había subido la temperatura del andén a niveles sofocantes. Nunca supe cómo fue que quedé entre los huelguistas y los sindicalistas de la UTA que venían a romper la huelga o no sé que otra cosa pero lo cierto es que volví a tener miedo y lamenté que mi vecino no estuviera a mano para llamar a la policía. Esta vez sí que la precisaba. Si bien es cierto que algunos de los incondicionales de Mauricio no sirven, literalmente, ni para espiar, hasta la presencia de James y "el Fino" me hubiese bancado a esa altura.

Nunca supe muy bien qué quería decir mi abuela con eso de que “Uno tiene un Dios aparte” pero cuando zafé del sándwich humano me cayó la ficha. Se ve que mi abuela había vivido la primera época de Perón, cuando otros forajidos quemaban iglesias y cerraban diarios a palos. ¡Cómo enseña la historia!

Ya en la calle me decidí por el colectivo que es más lento pero tarde o temprano, llega. Vi una cola que doblaba la esquina y descarté que se tratara del cine porque ninguna función empieza tan temprano. Eran almas que, como yo, soñaban con trasladarse a sus obligaciones. La demora que significó para la prestación del servicio el éxodo de los habituales usuarios de subte al transporte terrestre me dio tiempo a contar cuántos subirían antes que yo. Cuarenta y tres.

En menos de una hora ya estaba convertida otra vez en una sardina pero en movimiento. Por unos minutos porque de pronto, paramos. Había unas quince personas que cortaban la calle en reclamo de no sé qué cosa, veinte policías que los custodiaban para que avasallaran los derechos ajenos sin contratiempos y treinta periodistas que cubrían el piquete. Como "No hay mal que por bien no venga", el tiempo que había pasado dentro del subte, en la fila para subir al bondi y allí arriba había generado onda con algunos de los pasajeros, uno de los cuales resultó ser amigo mío de Facebook. Yo le encontré cara conocida de entrada.

No más de diez minutos me tomó llegar a la puerta del colectivo para poder bajarme. Era preferible caminar y ya éramos un grupo; si hubiésemos tenido un trapo para taparnos la cara y palos, les hubiera sugerido cortar alguna calle y protestar por algo. Es una especie de terapia que descubrió el kirchnerismo para desalentar la medicina clásica del psicólogo y esas bobadas. Allá fuimos a pie hasta que la tormenta se impuso de nuevo. Siempre quise tener ojos claros pero esa tarde (ya eran pasadas las 14) lamenté no ser más alta porque los lungos se arremangaban los pantalones y el agua de Juan B Justo no les pasaba de la rodilla pero en mi caso, temí que me llevara la correntada que hacían los camiones y colectivos al pasar. Ni hablar de las botas, que no eran las plateadas pero que tampoco hubiesen resistido. Un moto-chorro, con esa habilidad que ya traspuso fronteras y los hizo famosos en el mundo entero, partió en nuestras narices con mi reloj y la cartera de una señora que estaba decidida a cruzar a nado y que sólo dudaba en el estilo, si pecho o espalda.

Muerta de hambre y ante la imposibilidad de continuar la marcha, me despedí de mis circunstanciales amigos y entré a un barcito para hacer tiempo mientras bajaba el agua. Parece que Pablo Moyano justo el día anterior había impedido la salida de los camiones de gaseosa de la distribuidora así que no había Coca Light. Poniéndole “Buena cara al mal tiempo” me pedí un agua mineral que estaba natural porque allí también habían estado sin luz, y me dispuse a hojear los diarios, que tampoco estaban porque otro grupete de sindicalistas había impedido esa madrugada la salida de los camiones que distribuyen “La Nación” y “Clarín”.

Por suerte el barcito tenía una tele que, sintonizada en un canal de noticias, me informó de varias novedades: salió el tarifazo informático; la media sanción para permitir la extracción compulsiva de sangre a las personas; la reapertura del canje de la deuda, lo que implica dejar sin efecto la ley de hace cuatro años que decía lo contrario; el criterio de la Cámara de no sé cuánto que interpreta más derecho la huelga que la prestación de los servicios públicos; la libertad de los hermanitos Schlenker y su segura reincorporación a la barra brava de River; el ataque a tiros al jugador Cáceres; y el paro de los médicos bonaerenses.

Para cuando amainó la lluvia también caía la tarde. Quise averiguar si había vuelto la luz en casa pero preferí no usar el celular porque estaba casi sin batería producto de una noche sin recargarse. “Mejor” me dije, un poco de misterio en la vida es saludable. Al fin y al cabo no me vendría nada mal tener que subir los catorce pisos como los bajé a la mañana. Seguro que el encargado puso velitas en los escalones y hasta romántico queda; mientras te vas quedando sin aire por la falta de entrenamiento, transpirás, te sacás el abrigo que empieza a estar de más y dejás que la imaginación haga el resto.

Una vez en mi departamento, con la lengua afuera, transpirada por la suma de apretujes, caminatas y escaleras; con las provisiones del freezer descongeladas; los aparatos eléctricos desprogramados; la mísera suma mensual del presentismo perdida; sin reloj y la muñeca algo magullada aunque mucho menos que el ánimo, comprobé que había luz. Cortes, asaltos, piquetes, huelgas, enfrentamientos, asesinatos. La tele reproducía más o menos las mismas peripecias que había protagonizado yo durante toda esa larga e improductiva jornada así que apagué la televisión y la luz. En penumbra, el presente y el futuro cercano lucían algo menos patéticos.

sábado, 31 de octubre de 2009

IDEA


Una observación rápida sobre el reciente coloquio convocado por la tradicional institución IDEA, que reúne lo más granado del empresariado local, llevaría por título la excelente convocatoria que implican los ochocientos asistentes. Claro está que, como no hay en la Argentina ochocientos empresarios, el número sólo indica que la concurrencia incluyó mandos medios, personal de relaciones institucionales y comunicación y más de un enviado por cada compañía.

Sin embargo, un análisis profundo de las implicancias más que el mero relato de los hechos sobre el mismo evento arribaría a una conclusión diferente y casi de sentido contrario, de hacer hincapié en los pocos protagonistas que tuvo la multitudinaria reunión e inclusive las “bajas” respecto de años anteriores. En un país populista como el nuestro con cierta debilidad por las masas, es importante destacar la jerarquía del “quién” sobre el “cuántos” porque, en definitiva, es decididamente más relevante “quién” que “cuántos” en la toma de decisiones. Los que se guían por “cuántos”, por ejemplo, son los mismos que creyeron ver en Kirchner un cadáver político a partir del pasado 28 de junio.

Entonces, al contraste entre el número y la significación personal de los asistentes, se suman las ausencias. Julio Cobos, Elisa Carrió, Mauricio Macri, Jorge Brito y Alfredo Coto, cuyas voces sonaron otros años en aquellas reuniones, son algunos de los déficit de esta vuelta. Tampoco hubo mentes que intentaran reflexiones desligadas de la coyuntura.

Así planteado, el coloquio pareció, por momentos, atrasar alguna década. Las exposiciones de los profesores extranjeros convocados que insistieron con las recetas que el mundo aplica y cuyo resultado es no estar estancados como nosotros, ni la nota de color que significaron las visitas de los ex presidentes Gaviria y Toledo, lograron revertir esa sensación abonada, sobre todo, por el debate central entre Eduardo Duhalde y Rodolfo Terragno.

Varios eran los motivos para desilusionarse; primero que nada, porque ambos tuvieron sus oportunidades a través de los muchos años en que fueron funcionarios y ninguno de los dos tomó un instante para reconocer algún error de sus respectivas y múltiples gestiones.

Terragno comentó el nada innovador planteo del consenso y el diálogo y anunció su intención de solicitar una entrevista con la Presidente Kirchner. Duhalde, por su parte, se dedicó a reivindicar su paso por la Rosada y mencionar hasta el aburrimiento “lo que construimos” a partir del 2002 evitando cualquier referencia a lo que destruyó por entonces y aún antes. Insistió caprichosamente con la concreción de una Moncloa local en la que nadie cree y para la que no existen contexto ni liderazgos y aprovechó, genéticamente chicanero, para mandarle un par de mensajes a Néstor Kirchner utilizando el living de su gentil y desprevenido anfitrión.

Por lejos, la participación del moderador fue lo mejor del encuentro. Pepe Eliaschev, con destreza profesional y justicia histórica, sintetizó con una cita de Tomás Abraham aquel pobre espectáculo: “Yo lo veo a Duhalde, y lo veo a Duhalde”.

La organización del evento es particularmente destacable; sobria eficiencia de la que nos hemos desacostumbrado los argentinos se ocupó de cada detalle, para alivio de tan numerosa asistencia. Y vaya la última reflexión sobre el título del coloquio: “Argentina: un trabajo de todos”. ¿Será tan así? es la pregunta. Daría para pensar que no, en una sociedad donde la clase dirigente es muy poco representativa del sentir general, lo que indicaría que sus decisiones tampoco gozan de la popularidad que reclaman las gestiones “de todos”.

Entonces, el intento de repartir por partes iguales la responsabilidad del aquelarre actual que viene atado a las desastrosas decisiones tomadas en el pasado reciente es por completo impropio viniendo de un concilio político-empresario que reúne la aristocracia de ambas cofradías. Cierto es que las consecuencias de esas definiciones nos sacudieron a todos, pero que intenten decirnos que a Duhalde, de Mendiguren, Kirchner y a la tía Coca ahora les toca una mochila igual de pesada, es como demasiado.

jueves, 29 de octubre de 2009

Maldita Policía Porteña


La experiencia es, ciertamente, de un valor incalculable que sólo en parte se compensa con conocimiento teórico. Pero cuando uno es inexperto e iletrado, es bien probable que el fracaso de la gestión esté asegurado.

La torpeza política de Mauricio Macri de enfrentarse a la Policía Federal (la menos mala de la “maldita policía”) es propia de un completo ignorante de los códigos que rigen la maraña de intangibles enjambres en la enrarecida atmósfera de los poderes cruzados. No saber y no saber que no sabe puede pagarlo con su carrera política.

Cuando el juez que reciba la denuncia que piensa impulsar el Gobierno de la Ciudad contra la policía por la supuesta obstrucción que le imputa la demanda a la implementación de una policía metropolitana, ¿quién cree el Jefe de Gobierno que llevará adelante la instrucción de la causa?

Pero lo que es aún más grave es la consecuencia inmediata y no buscada que produjo el episodio, por la cual Aníbal Fernández y Néstor Kirchner de ser personas creyentes y/o agradecidas, habrían de irse caminando a Luján; por lo menos. Se trata del súbito acercamiento conseguido entre la fuerza y el poder central al que se le suma, por default, el servicio de inteligencia del estado, tres vértices en permanente conflicto que, de un plumazo, limaron asperezas y cerraron filas ante el embate externo.

Curiosamente, los estrategas de la movida son los últimos soldados del “micchetismo” auténtico; de Peña a Montenegro y de Narodovsky a Borrelli pasando por la misma ex vice jefa de gobierno que salió enseguida a indignarse frente a las cámaras, el “micchetismo”, casualmente, padecía por estas horas un proceso de extinción inevitable que los hechos por venir pueden llegar a confirmar. Ellos, con la inestimable colaboración de Pablo Tonelli, el ex diputado nacional por Provincia de Buenos Aires que renunció a la banca para mudarse de distrito y asumir como Procurador General de la Ciudad, han logrado un cisma cuya factura, para variar, quedará a nombre de los castigados moradores de la capital federal.

Sin policía propia y con la federal algo fruncida con la conducción política del distrito, los vecinos se animan a pronosticar que en los meses venideros, no va a estar bueno Buenos Aires.

jueves, 22 de octubre de 2009

martes, 20 de octubre de 2009

El Partido de los Crédulos


Encuestas recientes afirman que el no kirchnerismo representa, en la actualidad, el grupo más voluminoso del espectro político nacional. Parece que siete de cada diez argentinos están desagradados con los K. Sin embargo, desde esta columna nos permitimos disentir con el dato y sostener que hay otra población aún más tupida que el anti-kakismo y que encabeza el ranking de popularidad: el partido de los crédulos.

Porque ¿cómo se le dice sino “crédulos” a los que sueñan hoy con que Eduardo Duhalde (quien manipuló en connivencia con Raúl Alfonsín la caída del presidente De la Rúa) va a salvarnos de lo que él mismo encaramó en la cúspide del poder? Crédulos cuando ni se preguntan por qué Duhalde no es sujeto de los típicos embates K como los sufre cada uno de los que realmente resultan molestos a los planes del gobierno.

Y ¿cómo se le dice sino “crédulos” a quienes padecen y rechazan los perjuicios estructurales del peronismo hace décadas y cuando votan eligen más peronistas creyendo que serán distintos a la filosofía que los alimenta? Crédulos los miles y miles de entusiastas del “peronismo disidente” que se comieron el amague y creyeron que “disidente” pesaba más que “peronismo” y ya empezaron a comprobar que importan más las raíces del engendro que la heterogénea estética de sus frutos.

Y ¿cómo se le dice sino “crédulos” a los que supusieron que los “dos puntitos” que el día de la elección legislativa le comieron la sonrisa a Néstor iban a determinar un cambio de rumbo, de conducta, de maneras y de planes? Crédulos los que se empujaban en la puerta de Balcarce 50 para entrar a debatir con uno de esos esbirros K con característica corbata de brillante acetato la reforma política y sacarse la foto correspondiente mientras el reloj corría a favor del “derrotado”.

Y ¿cómo se le dice sino “crédulos” a los que se entusiasman con la popularidad de Julio Cobos, obviando que la alcanzó traicionando al radicalismo primero y a los Kirchner después? Crédulos de lujo los que no interpretan el uso que ambos damnificados, por distintas vías, están haciendo de su figura; crédulos hasta la ternura los que imaginan larga y fructífera vida política para el traidor en stéreo.

Crédulos, también, los que repiten como loros esa aburrida consigna sobre que “sin el peronismo no se puede gobernar”; falacia que está en boca de muchos, desde el taxista que opina de todo porque escucha radio el día entero, hasta el Jefe de Gobierno porteño que, a diferencia del taxista, casi no opina ni escucha pero adhiere al apotegma maldito. Crédulos porque el peronismo gobierna siempre, sea o no sea del partido el presidente de turno porque su filosofía está metida en todos lados; en las leyes, demagógicas y asistencialistas; en los jueces, dependientes y temerosos del poder político; en el adiposo aparato estatal que ellos engordaron y que nadie puso a dieta. Pero también está en el inconsciente colectivo que identifica derechos inexistentes y los reclama antes de responder por sus obligaciones.

Si los crédulos fueran simplemente optimistas equivocados y nadie padeciera las consecuencias de su mal análisis no serían relevantes. Pero el volumen los hace protagonistas. Que “metan la pata” de a tantos sí tiene trascendencia porque enfrente hay un astuto que capitaliza cada error y si algo tenemos en el panorama actual es un “capitalizador” de fuste o, más bien, de temer.

Duhalde fogonea la destitución de Cristina, lo que sería una salida exquisita para el matrimonio: zafan de conducir este polvorín en los próximos meses y la presidente se erige en una especie de Zelaya (mujer, para mejor) sufriente, débil y con todo el apoyo de los “hermanos” latinoamericanos. Dios nos asista y que no les salga la movida.

Mientras tanto, los piquetes, los asaltos, la delincuencia de gran porte (juego, narcotráfico y lavado de dinero), las tomas de fábricas, empresas, calles, tierras, escuelas y facultades por parte del troskismo y el maoísmo más radicalizado avanza sin prisa ni freno. No falta demasiado para que tengamos que salir a “bancar” a Hugo Moyano para evitar que ese otro sindicalismo expropiador y violento dé el golpe de timón que se está gestando desde hace meses y pase de minoría a conductor formal del movimiento obrero. Esa es la pulseada que asoma y ahí sí los quiero ver.

Entonces, a ver si los crédulos se avivan: ni Duhalde nos va a salvar de nada (ni aunque quisiera); ni Cobos aguanta un round a la maroma que se viene; ni el peronismo disidente va a enfrentar al autoritarismo kirchnerista ahora, después del 10 de diciembre ni nunca porque no puede, no quiere y no sabe. Mientras alguien encuentra para el “cobismo” una definición mejor que “cáscara vacía”, para el “duhaldismo” una más ajustada que “más de lo mismo” y para el “peronismo disidente” una superior a “menos de lo mismo” hay una exclamación abarcadora que, como un himno, representa cabalmente a los pocos individuos que no militan en el partido de los crédulos: ¡Socorro!

martes, 6 de octubre de 2009

"Libertad de Prensa en América Latina"


Debate sobre Populismo y Medios de Comunicación
Miércoles 7 de octubre de 8.45 a 10.30 - Café Tortoni
Av de Mayo 825, Buenos Aires

viernes, 2 de octubre de 2009

El Siguiente Capítulo




Que los Kirchner son perversos no lo pone en duda ni Aníbal Fernández. Ahora bien. La receta puede ser explosiva si a eso se le suma el aporte de algunos “intelectuales de superficie”, noción que acuñó el profesor.piquetero D´Elía en el intento de denostar el rigor académico de José Luis Espert y Jorge Avila mientras su jefe los identificaba como miembros de un complot.

En épocas de plena guerra interna, cuando los terroristas argentinos dispusieron convertir el país en un infierno, engrosaron sus filas con mucha juventud desprevenida a la que cargaron de odio y utilizaron como carga de cañón mientras ellos conservaban su anonimato y sus vidas, maquiavélica estrategia que se prueba con la presencia de guerrilleros sesentones que pululan hoy, casi todos colgados de un cargo público, sanos y salvos. La televisión, por ese entonces, sugería a los padres cuidar de su familia con un slogan que es casi un símbolo de la época: “¿Sabe Usted dónde están sus hijos en este momento?” El mensaje era simple. La guerrilla, sin escrúpulos, no se detenía y mientras mataba, secuestraba y amedrentaba, también reclutaba.
Triste historia la de este país que ni el cambio de siglo le impide sus periódicas involuciones recurrentes. Nuevamente en épocas de guerrilla, iletrada, a diferencia de la de hace cuarenta años, pero igualmente salvaje, cabe preguntarse no por nuestros hijos pero sí por los de ellos. ¿Dónde están los “intelectuales de superficie” de la dictadura kirchnerista? ¿Quién sabe en qué anda Horacio Verbitsky; qué es de la vida del profesor-piquetero o de Juan Manuel Abal Medina, el funcionario de Jefatura de Gabinete?

¿Alguien supone que el silencio del maoísta Carlos Zanini indica inmovilidad? ¿Se sueña con que el desguace del poder judicial que consiguieron Diana Conti y Carlos Kunkel desde el mamarrachoso Consejo de la Magistratura (engendro Alfonsín-menenmista) los tenga satisfechos? ¿O que el abolicionista del derecho Eugenio Zaffaroni y la abortista Carmen Argibay van a detenerse en la destrucción de las instituciones? ¿Eduardo Anguita habrá destilado todo el odio contenido o lo seguirá esparciendo por “la televisión pública”?

La traición esperable de Jenefes, la traición esperable de Roxana Latorre, el silencio sepulcral de De Narváez (el socio de Manzano), el silbido distraído de “Va a estar bueno Buenos Aires” son detalles de color con las que el genio kirchnerista, hay que reconocer su maestría, mantiene entretenida a “la gilada”. Mientras tanto, los cuarenta y tres cortes de calles que hubo en la última semana a caballo del episodio Kraft son la punta del iceberg que parece invisible a la clase dirigente.

¿Dónde está ahora de Mendiguren, mister “pesificación asimétrica” y reciclado pope de la Unión Industrial y dónde estaba cuando la dictadura chavista se robó propiedad privada argentina? ¿Dónde está ahora la dirigencia del campo que con tanto agrado aceptó el apoyo de la ciudadanía ante su justísimo reclamo? ¿Dónde está el poder económico que calla y otorga? Que ellos no estén pensando cuál será la siguiente movida oficial es suicida.

La mayoría de nosotros sabemos dónde están nuestros hijos. Algunos, fuera del país; otros, por irse; muchos, rehenes de este presente a dos colores entre siniestros o tibios. Los de ellos están en cada piquete, en cada corte de calle y de ruta. Están tomando fábricas, destruyendo propiedad privada, violando la ley al amparo del gobierno que, además, los financia.

“Si Obama me autoriza, compro Kraft” bromeó cínicamente Hugo Chávez ayer. No va a ser necesario; como los canales de televisión, los Kirchner la van a obtener a precio vil.

jueves, 1 de octubre de 2009

Es el Peronismo, Estúpido!


Venían en dos ruedas; finalmente volcaron y se les cayó la careta. El vergonzoso tratamiento que está dando el Congreso Nacional al último capricho kirchnerista es peronismo sin filtro: autoritarismo a granel, violación de los procedimientos, grosería en las formas y delito en el fondo para imponer una ley de radiodifusión a la medida de sus intereses. Peronismo puro y duro.


Para quien dude, están los libros de historia y en ellos la persecución que padeció la prensa libre cuando Juan Domingo Perón, una vez aplastada la producción agropecuaria como ahora, siguió con los diarios y emisoras radiales que se resistían a hacer oficialismo.

Hoy el partido de gobierno con su mayoría legislativa cierra abruptamente el debate e impone una ley a todas luces inconstitucional. Violación explícita del federalismo, de las autonomías provinciales, del derecho de propiedad y del Pacto San José de Costa Rica son apenas cuatro “detalles” de la misma barbaridad.

Está claro que los senadores que voten ese proyecto de ley tal como fue pergeñado en Casa de Gobierno, como los diputados que lo hicieron días atrás, están traicionando el mandato recibido y merecerán por ello el juicio de los hombres primero y el de la historia después.

Días de intensa complejidad se avecinan en nuestro país. Quiera Dios que haya, como hubo aún en los peores períodos de persecución peronista, voces que se le atrevan a Kirchner y que resistan este nuevo atropello a la libertad de la que el peronismo es enemigo genético.

Vale recordar en este duro trance nacional a Jorge Luis Borges y repetir con él:

“Siempre el coraje es mejor”

viernes, 25 de septiembre de 2009

Es la Libertad, Estúpido!


Decía Von Mises que “El problema del socialismo es que aún los que se le oponen aceptan sus postulados”; nada más descriptivo del proceso de involución argentino en cuanto a la valoración de lo importante y lo accesorio. Recién ahora hay reacciones contrarias a la pretensión oficial de controlar los medios de comunicación, cuando el peronismo gobernante viene pisoteando las instituciones desde su arribo en 2003.

La sociedad argentina no entiende que la libertad es un concepto indivisible por cuanto debería haber rechazado cada atropello, no sólo el cometido contra sus intereses directos. Pero no lo hizo y, en su defecto, permitió socialismo más o menos encubierto mientras lo que se vulneraban fuesen derechos aparentemente ajenos. Ese es el gran error de la clase dirigente contemporánea, llena de empresarios socios del gobierno, partidos débiles y justicia dependiente del poder político. Ninguno ha defendido la libertad como valor esencial sino desde su conveniencia sectorial.

Todos los autoritarismos que padeció el mundo censuraron el pensamiento independiente. La Argentina no está excluida de esa estadística. El primero de los que eligió, Juan Manuel de Rosas, persiguió con saña manifiesta a sus opositores quienes, lejos de rendirse, se alejaron del país ante la amenaza a sus vidas para detenerse a pensar la sociedad que vendría luego de Rosas. De hecho, habría mucho para hacer después de tanto atraso porque la característica de los dictadores es frenar el crecimiento y trabar la libre iniciativa.

El siguiente capítulo de la misma pesadilla autoritaria nacional fue Juan Domingo Perón quien, más allá de sus sinuosos artilugios para acceder al poder, hostigó, intimidó y acalló cuanta voz adversa a sus modos y sus políticas pretendiera levantarse. Heredero por voluntad propia y admiración personal del fascismo europeo, no logró concretar su propio enunciado: “Yo pretendo imitar a Mussolini en todo, menos en sus errores” porque en la práctica llevó adelante lo peor de aquel régimen incluida la protección política de las figuras más deleznables de la locura nazi, paradigma de intolerancia.

El tercer episodio histórico donde la población se dio a sí misma un conductor autoritario es el reciente advenimiento de Néstor Kirchner. Los años que separan su aventura de las de Rosas y Perón debieran hacerla diferente; sin embargo, los parecidos son demasiados.

Los tres atacaron la raíz de la civilización occidental: el derecho a la libertad. Los tres profundizaron los disensos y asentaron sobre ellos su fuerza. Utilizaron el miedo como arma y el poder como instrumento y cuando entendieron que las instituciones de la república estaban lo suficientemente debilitadas, fueron por la prensa, último espejo de una realidad cuyo reflejo el gobierno peronista de los Kirchner se niega a mirar.

La Argentina vive los últimos instantes de libertad para expresarse. La ley de medios audiovisuales que impulsa el oficialismo está próxima a sancionarse. Hace unos días encontró el número necesario de cómplices en la Cámara de Diputados y todo indica que lo mismo habrá de ocurrir entre los senadores en breve.

Los detalles del delito casi aburren de tan repetidos: control del estado a diestra y siniestra (sobre todo, a siniestra); amigos del poder político a la titularidad de las empresas dueñas de medios de comunicación; amigos del poder político a la titularidad de las frecuencias de radio y televisión; amigos del poder político repartiéndose millonaria pauta publicitaria oficial; amigos del poder político a la pantalla y a los micrófonos de canales y radios; discurso único, vacuo y chorreando “auto-bombo” respecto de la gestión oficial y mucha cadena nacional para comunicar hasta el más insignificante proyecto del gubernamental.

La única diferencia entre las tres dictaduras mencionadas es la respuesta de las sociedades que las padecieron. Tanto Juan Manuel de Rosas en el siglo XIX como Juan Domingo Perón en el XX debieron enfrentar una resistencia intelectual y política pétrea para las que no existió nada superior a la defensa de la libertad del individuo. La clausura de medios de comunicación en ambos casos y los cientos de exiliados son prueba suficiente de la intolerancia reinante.

Lo más grave de la actual dictadura que padece la Argentina no es la genética peronista que el mundo civilizado conoce y rechaza sino la tibieza en el bando de la libertad. No hay espadas ni voces decididas sino apenas espasmos, tímidos y ocasionales, ritmo con el que no se derrota el autoritarismo.

El verdadero peligro argentino hoy es la falta de una sólida resistencia a las intenciones hegemónicas de Kirchner y de eso saca provecho porque sabe que el peronismo “disidente” antes que “disidente” es peronismo y sabe también que tiene por delante una sola complicación política real y es la que se creó a sí mismo cuando incorporó un vicepresidente de origen radical a la fórmula presidencial en 2007. Actualmente Julio Cobos representa la única tormenta que deberá sortear el kirchnerismo en el futuro inmediato y, muy probablemente, neutralizarlo sea su próximo objetivo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

2001 - 11 de septiembre - 2009


"The Muslims refuse our culture and try to impose their culture on us. I reject them, and this is not only my duty toward my culture-it is toward my values, my principles, my civilization"
Oriana Fallaci

lunes, 7 de septiembre de 2009

"Son los Medios Audiovisuales, Estúpido"

La ausencia de Francisco de Narváez en el plenario de comisiones con el que se inició el tratamiento del proyecto de la ley “Lo mío es mío y lo tuyo es mío” es imperdonable. Faltó después de aburrirnos paseándose por los canales de televisión repitiendo una serie de vaguedades políticamente correctas llenas de conceptos vacíos y tan generales que resultan universalmente refrendables, desde Lenin a Hitler.

Salud y trabajo para todos, paz social, seguridad y un futuro venturoso, todo garantizado por Unión-PRO, obviamente, fue el pobre discurso con el que Franta ganó las elecciones a una no menos pobre oferta oficial el 28 de junio pasado. Tan pobres ambos, para ser equitativos, como el reclamo de la sociedad que no logra exigir menos slogans y más proyectos, menos sonrisas y mejores funcionarios.

Escuchar a miembros de la Coalición Cívica apelando a la primera enmienda de la Constitución norteamericana para defendernos de la intención kirchnerista de cerrarnos la boca a todos con el falaz argumento de deshacer un monopolio que no es tal pero al que, de última, él mismo alimentó, es una incoherencia ideológica, casi una ironía, tanto como los radicales reclamando freno a la intervención estatal en negocios perfectamente operables por privados. Kirchner lo hizo.

Hace seis años que no suena en el país una música más potente que el chancleteo de las pantuflas de Néstor, lo que es en sí mismo, una calamidad. Porque, si bien los hunos arruinaban el pasto a su paso, Kirchner arrasa con todo. Y como encima no ha parado de caminar ni un segundo, el daño producido es a gran escala.

Nadie parece ni aparece dispuesto a contrarrestar tanta destrucción y tanto despliegue. Néstor Kirchner pulverizó las fuerzas armadas; pauperizó la producción agroindustrial; ignoró a adversarios y humilló a seguidores; azuzó toda clase de enfrentamientos; aisló al país hasta arrinconarlo con las peores juntas de la región; le mostró los dientes a la Iglesia Católica y ahora va por los medios de comunicación.

En especial los audiovisuales, según trascendió, y trascendió también un supuesto interés personal en beneficiar con la adjudicación de los medios digitales a CTI, la compañía del mexicano Carlos Slim con quien el matrimonio se fotografiara sonriente y encuentro del que sólo trascendió la foto pero nunca los motivos. Para mayor coincidencia, en México aún reside el ex marido de la ministra Garré, el terrorista Juan Manuel Abal Medina cuyo hijo engrosa las filas del kirchnerismo auténtico y suele merodear por los despachos de la Jefatura de Gabinete.

Si hasta suena el nombre de Jorge “Corcho” Rodríguez entre los futuros beneficiados aunque en su caso y el de Lázaro Báez, les tocaría en suerte el juego por internet y el millonario paquete de los SMS para las apuestas por goles. En fin, la vida es una timba y si no lo era, lo será en breve.
Que la clase dirigente no haya previsto la tendencia que llevaban las administraciones mellizas, corregidas y aumentadas de Néstor y Cristina, es reprochable. ¿Tanto asesor y tantos privilegios para enterarse por el diario de la eficiencia oficial para “chuparse” un Pinedo para el gobierno en la nariz del principal operador del bloque opositor?

Se cosecha lo que se siembra. Ahora de Narváez denuncia en Facebook que lo quieren demandar penalmente por el supuesto ocultamiento de acciones pero se bancó dócilmente la conducción partidaria de Néstor Kirchner hasta que a él se le ocurrió renunciar y ahora se banca dócilmente la del felpudo (Buzzi dixit)

Estamos frente a la movida más osada de la era Kirchner y no se agota en el enorme daño económico que va infligir a las empresas relacionadas con el negocio de las comunicaciones, tanto a aquellas que tiene expresamente previsto perjudicar como a cientos de otras que también serán damnificadas. Tampoco se agota en la acumulación de desaires a la seguridad jurídica que es el pájaro llamador de inversiones en el mundo civilizado. Reformar la legislación vigente tal como está planeado implica el apogeo del autoritarismo puro y duro y la pérdida de todas las garantías constitucionales en forma paulatina.

En ese debate o en esa batalla como bien la definió el esbirro Mariotto que, como un chico maleducado levantaba los hombros ante el menor reclamo que sonaba desagradable a su oído, no tendrá la libertad de expresión voceros a la altura de las circunstancias. Nadie habrá de entender cabalmente el significado del desastre que se estará cometiendo porque hace décadas que la Argentina abandonó el culto por la libertad, a secas y porque, en realidad, es un valor que ha dejado de encabezar el listado de requerimientos de la sociedad.

De Narváez, el ausente, es tan traidor a la causa de la libertad como Macaluse y como cada uno de aquellos que, por acción u omisión, colaboran sin pelear con el éxito de las patrañas de la presente gestión.

sábado, 29 de agosto de 2009

Presidentes Argentinos, según sus dichos





“Donde la ley acaba, comienza la tiranía” (Bernardino Rivadavia)

“Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos” (Domingo F. Sarmiento)

“Debemos tomar a la República Argentina tal cual la han hecho Dios y los hombres, hasta que los hombres, con la ayuda de Dios, la vayan mejorando” (Bartolomé Mitre)

"Hay en el país dos millones de argentinos que estarán dispuestos a economizar sobre el hambre y sobre la sed a fin de cumplir una situación extrema con los compromisos de la Nación hacia sus acreedores extranjeros" (Nicolás Avellaneda)

“Que se pierdan cien gobiernos, pero que se salven los principios” (Hipólito Yrigoyen)

“Por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de los de ellos” (Juan Domingo Perón)

“A las Fuerzas Armadas las queremos al servicio de la Nación y no como guardia pretoriana del presidente de la República” (Arturo Frondizi)

“Con la democracia se come, se cura y se educa” (Raúl Alfonsín)

“Estamos mal, pero vamos bien” (Carlos Menem)

“Voy a poner a la Argentina en orden y vamos a crear un millón de empleos” (Adolfo Rodríguez Saá)

“La Argentina es un país condenado al éxito” (Eduardo Duhalde)

“Si Cristina no logra la mayoría legislativa, esto explota” (Néstor Kirchner)

“Listo. Sale con fritas” (Cristina Fernández de Kirchner)

martes, 25 de agosto de 2009

Kerensky, en América


por Armando Valladares*


Alexander Fyodorovich Kerensky (1881-1970) fue un socialista "moderado" que ocupó el cargo de último Presidente de Rusia antes de la revolución bolchevique de octubre de 1917, habiendo preparado la toma del poder por parte del comunismo con su política de concesiones y, según algunos historiadores, hasta de traiciones.

El espectro de Kerensky parece haber vuelto a América Latina, por donde vaga periódicamente desde que se encarnó en el presidente chileno Eduardo Frei, quien pavimentó el camino al comunismo allendista y pasó por ello a la historia con el merecido apodo de "el Kerensky chileno".

América Central y el Caribe viven una de las situaciones más paradójicas de toda su historia: mientras el "kerenskismo político" trata por todos los medios de doblegar a Honduras anticomunista y empujarla al abismo chavista, el "kerenskismo eclesiástico" tiende sus manos a Cuba comunista para perpetuarla en la ciénaga castrista.

Una importante comisión de eclesiásticos estadounidenses encabezada por el "moderado" cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston, e integrada por monseñor Thomas Wenski, obispo de Orlando, Florida, monseñor Oscar Cantu, obispo de San Antonio, Texas, el padre Andrew Small, encargado del episcopado estadounidense para las relaciones con la Iglesia latinoamericana y caribeña, y el padre Jonathan Gaspar, acaba de hacer una prolongada visita a la isla-cárcel de Cuba, del 17 al 21 de agosto pasado. Desde su llegada a la isla-cárcel, los altos prelados cobraron del presidente Obama la promesa que hiciera de "un nuevo comienzo" en las relaciones de los Estados Unidos con Cuba comunista; añadieron que Obama está siendo "muy lento" en cumplir esa promesa de reconciliación con el régimen y le recomendaron "que no desperdicie la oportunidad" de levantar el llamado "embargo" económico estadounidense.

No en vano el Granma, órgano oficial del PCC cubano, presentó esas noticias de una manera casi eufórica (cf. Granma, Cuba, Agosto 19, 2009). Al mismo tiempo, la Radio Vaticana, citando como fuente al secretario de la Conferencia de Obispos de Cuba, monseñor Juan de Dios Hernández, resaltó el "clima de amistad y cordialidad" que imperó en el encuentro de los altos prelados con Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento comunista, insistiendo en la "gran cordialidad" (http://www.oecumene.radiovaticana.org/)

Al cardenal O’Malley, quien viaja a Cuba desde hace 20 años, dijo que existe una "mejoría notable", pero hizo silencio sobre la continuación de la persecución psicológica, política y policialesca contra los fieles católicos abandonados por sus Pastores, y contra la población en general (cf. Associated Press, Agosto 18, 2009). Monseñor Wenski, miembro del comité de política internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, pidió explícitamente el levantamiento del "embargo" externo estadounidense, sin decir una palabra sobre la causa del problema cubano, que es el implacable "embargo" interno, que ya pasa de medio siglo, contra la población cubana.

El alto prelado invocó también la "libertad", no precisamente para los fieles católicos y el pueblo esclavizado, sino para el intercambio entre Cuba y los Estados Unidos, un medio con el cual el régimen cuenta para no sucumbir económicamente. Por fin, monseñor Wenski deseó también que "ambas partes", gobierno estadounidense y régimen comunista, lleguen a un entendimiento y conciliación, y concluyó que para ello sería preciso que "escuchen a sus mejores ángeles"

¿Quiénes podrán ser los "ángeles" de los tiranos comunistas de Cuba, a los que ingenuamente monseñor Wenski invoca como mediadores, si consideramos que el Papa Pio XI, en su célebre Encíclica "Divini Redemptoris", calificó el comunismo no solamente como "intrínsecamente perverso", sino como "satánico azote"?De cualquier manera, estamos en presencia de uno de los más lamentables episodios de colaboración comuno-católica, con rostro eclesiokerenskiano, que, del lado estadounidense, se remonta a los viajes a Cuba de los "conservadores" cardenales Law, de Boston y O’Connor, de Nueva York, con sus respectivas entrevistas con el dictador Castro y sus posteriores declaraciones elogiosas con relación a ese tirano. Todo ello forma parte de una sucesión de hechos que fueron narrados cronológicamente y debidamente documentados en un libro editado por exiliados cubanos, y que ahora alcanza su mayor actualidad (cf., "Dos décadas de progresivo acercamiento comuno-católico en la isla-presidio del Caribe", Cubanos Desterrados, Miami-Nueva York, 1990).

El kerenskismo eclesiástico simula ignorar la causa del problema cubano, que es el implacable "embargo interno" del régimen comunista contra toda la población cubana, y de esa manera desvía la atención y las críticas hacia uno de los efectos de la instauración del régimen comunista en la isla-cárcel, el llamado "embargo externo".

Así también, el kerenskismo político finge ignorar la raíz del problema hondureño, las reiteradas acciones inconstitucionales del destituido presidente Zelaya para chavizar Honduras, con elecciones populistas al márgen de la Constitución, las leyes y el sistema electoral, que le permitirían perpetuarse en el poder e imponer el llamado "socialismo del siglo XXI", que no es sino un sucedáneo del moribundo régimen castro-comunista.

El reciente informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA sobre Honduras, que acaba de visitar ese país, es el más reciente ejemplo de una larga sucesión de parcialidades, marcadas por dos indignantes pesos y medidas que hunden en un desprestigo moral mayor aún a la OEA y a los gobiernos de los países que se prestan a esas maniobras. Si los miembros de la CIDH reconocen al destituido presidente Zelaya como el legítimo presidente, eso es una razón más para analizar con honestidad e imparcialidad no solamente las alegadas violaciones de derechos del actual gobierno, sino sobre todo para señalar la causa del problema, que radica en las actitudes inconstitucionales de Zelaya, el verdadero y gran responsable por la encrucijada en la que se encuentra Honduras, así como de similar manera los dictadores Castro son los mayores responsables por la tragedia de Cuba.

El kerenskismo político y el kerenskismo eclesiástico forman en este momento, independientemente de las intenciones de sus protagonistas, los dos dientes de una misma tenaza que se esgrime contra la causa de la libertad en Honduras y Cuba, pero también en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Inclusive, el llamado "eje del mal" solamente ha conseguido avanzar en América Latina por la complacencia y el apoyo a veces implícito, a veces explícito del "eje kerenskista" o "eje de la moderación" de los Obamas, Insulzas, Arias y Lulas.

Que la Providencia ayude y fortalezca a los defensores de la libertad en Honduras, en Cuba y en el resto de las Américas, pero, en este momento crucial, especialmente a los hondureños, dándoles el céntuplo del espíritu que dio a David en su desigual lucha contra Goliat.

Armando Valladares, ex preso político cubano, fue embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra

lunes, 24 de agosto de 2009

1899 - Jorge Luis Borges - 1986

Nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899

“Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”

miércoles, 19 de agosto de 2009

Ternuras de Estadistas


No hay como el toque femenino para endulzar las rudezas de la política. Uno de los orgullos que puede esgrimir la República Argentina es haber aportado ese tinte inconfundible a los modos agresivos que suelen imponer los hombres a las relaciones entre partidos adversarios o entre países. Las mujeres argentinas en la política compensaron, con calidez, las asperezas. Y la enriquecieron con diálogo, búsqueda de entendimientos más allá de las diferencias; exaltación de lo mejor de cada ser humano; un permanente llamado a la armonía; un tenaz rechazo de la confrontación; tolerancia, a veces inagotable; decidido repudio a la violencia y una cuota hasta de ternura que se escapa por la mirada pero que es producto de sus pródigos corazones. La maternidad, capacidad biológica exclusiva que algunas de ellas ejercieron y propiedad genética de todas, se les nota en sus decisiones; porque maternal no es sinónimo de débil sino de suave en la firmeza. Y es lo que son y han sido: suaves, dulces, queribles y firmes. Este es otro aporte del peronismo a la concordia interna y a la amistad con la comunidad internacional, valor escasamente reconocido por la sociedad. Vaya, entonces, un sentido homenaje de género a quienes tan bien nos han hecho quedar.

Una palabra para María Estela Martínez de Perón quien, más allá de ser la última esposa del General, es un caso histórico por ser la primera mujer elegida por el voto popular para ejercer la vicepresidencia y, eventualmente tal como sucedió, la presidencia de la república. Su perfil bajo y el poco tiempo de ejercicio nos privaron de ver su personalidad desplegada y con ella, sus dotes de liderazgo. Pero del ánimo pacifista hablaban sus ojos, a pesar de que durante su administración explotó en el país un período de violencia asesina inusitado. Tanto el terrorismo que se reprodujo con comodidad a lo largo de su convulsionada gestión como los brotes de células autodenominadas anticomunistas que mataban a la par de la guerrilla, fueron efectos no queridos de su mandato. Las palabras de “Isabelita”, sobrenombre con el que se la conocía, al presentar ante la CGT el plan económico del ministro de Economía allá por 1976, son malinterpretadas. Hay quienes sostienen que no ayudaron a calmar los ánimos: “Hay una campaña de desestabilización contra el Gobierno, escúchenlo y repíntalo, quieren desindustrializar al país, quieren que volvamos a ser un país productor de materias primas, quieren voltear las chimeneas que levantó Perón”. Puede que no fuera el momento de azuzar las diferencias, pero cierto es que el germen de la violencia y de la muerte ya habían sido sembrados en el corazón del partido gobernante y sus frutos empezaban a verse.

En el otro extremo del devenir histórico, está Cristina Kirchner. Sus detractores van a vociferar que de componedora no tiene nada; que expulsó a una diplomática hondureña y maltrató en público al presidente Tabaré Vázquez cuando vino a Buenos Aires a agasajarla con motivo de su asunción presidencial; que criticó al gobierno norteamericano mientras era huésped de los Estados Unidos o que se niega a responder a sus opositores los pedidos de audiencia que, por montones, se le apilan, pero no quieren reconocer que ella no escatima una sonrisa y hasta una sonora carcajada a Chávez, a Correa y, ya en grado de debilidad catatónica, a Fidel Castro. No le reconocen, los muy ciegos, que puede estar demasiado ocupada como para presidir el tradicional Tedeum en la Catedral metropolitana; que puede resistir la solución del conflicto para los millones de argentinos que viven de la producción agrícola-ganadera pero no falta a la hora de apoyar a presidentes que, como Chávez y Zelaya, quieren perpetuarse en el poder por el bien de sus pueblos; que recibe a los empresarios del futbol y hasta a Madonna, Antonio Banderas, los Rolling y Shakira. ¿Quién corre el riesgo de ser tildada de “cholula” por la imagen nacional? ¿Quién, en el fondo, se expone al “fusilamiento mediático” con una sonrisa como lo hace Cristina, sin ser una “lady” auténtica, con paciencia de madre y templanza de estadista?

Pero ningún panorama de la militante política peronista está completo sin referenciar a Eva Duarte. Para cerrar el listado, entonces, vaya un recuerdo para la defensora de los descamisados quien, en su último discurso público, prometió salir a la calle si alguien se atrevía a derrocar al entonces presidente Juan Perón, "para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista".

Paradojas de la historia. No pasó en aquel momento pero tal vez sea mujer y peronista quien se encargue, finalmente, de hacer realidad ese premonitorio augurio de demolición.

domingo, 16 de agosto de 2009

Clarín ¿Miente?


Había que entenderlos. Y saberlos esperar. Es que ellos vienen del sur y allá los tiempos son otros. Y ni hablar de los modos, por lo menos los suyos. Tardaron pero los Kirchner finalmente están poniendo blanco sobre negro a cada uno, ellos incluidos. Armaron tal desbarajuste en el país que ni los muertos se salvaron. A veces parece que están desde siempre, por varias razones pero más que nada porque es difícil hacer tanto de un golpe pero lo cierto es que hace apenas siete años nadie informado hablaba de ellos.


De repente, emergieron. Y entonces nos enteramos, casi simultáneamente con los familiares de los terroristas argentinos que, en los ´70, habían sido comprometidos militantes de la lucha armada, cosa que el país desconocía y que sólo se explica en la humildad de sus personalidades, de la misma manera que se explica el abultado patrimonio que empezaron a amasar por aquellos años; acopiar propiedades fue la pantalla que ocultaba el auténtico objetivo de sus vidas: el prójimo.

Ese mismo móvil los acompañaría durante la década infame de la Argentina, las del ´90, en la que en aras de intereses superiores -siempre relacionados con el bien común- los Kirchner soportaron con mudo estoicismo la privatización del petróleo que, en la provincia donde reinaban, significó ensuciarse las manos con millones y millones de dólares. Pero como lo que no mata fortalece, el entonces Gobernador Kirchner se repuso de semejante golpe bajo a su idealismo soberano y, con la mirada puesta en las próximas generaciones (de santacruceños, se entiende) enfundó sus principios, amordazó el nacionalismo que aullaba desde sus entrañas, y se llevó fuera del país, las cuantiosas regalías producto de la vergonzosa trapisonda privatizadora. Ya llegaría la hora de vengar aquella humillación y podrían los Kirchner cumplir con un íntimo anhelo: “vivir con lo nuestro”. Sus detractores argumentan que en el curso de los años, introdujeron una minúscula modificación al slogan y que llegados a la conducción nacional pusieron en práctica “vivir de lo nuestro”, lo que implica nuestra producción y excluye la de ellos.

El interés del prójimo, casi como una plegaria laica, signó cada uno de sus renunciamientos, que fueron muchísimos, desde los malinterpretados como claudicación ideológica hasta abrazarse con Carlos Menem y dedicarle elogiosos calificativos o negociar con Eduardo Duhalde la interna partidaria para derrotarlo unos años después de su repugnante administración extranjerizante y apátrida.

Las situaciones podían ser más o menos complejas pero la orientación no la perdieron nunca; eso hacen los ideales en el derrotero de los estadistas. Y, mientras la necesidad lo impuso, siguieron digiriendo sapos: cuando incorporaron a su gestión de gobierno al cavallista Alberto Fernández y cuando se lo sacaron de encima; o cuando se deshicieron del padrino político que los condujo a la Rosada criticando sus “juntas” con lo peor del conurbano bonaerense; hasta en esas críticas circunstancias supieron mantener la calma, cualidad que los define. Y cuando la acción política concreta les dio la oportunidad de tratar y escuchar a esos dirigentes históricos, tuvieron la grandeza de reconocer que se habían equivocado, que habían prejuzgado y, en una gesta que los enaltece, rescataron a esos mismos punteros que, meses antes, habían tildado injustamente de “mafiosos” y desde entonces los mantienen a su lado, engalanando sendas gestiones presidenciales.

Coherencia puede resumir el devenir matrimonial. Tanta que expuso las debilidades ajenas. Y dio vuelta todo. El rey está desnudo pero, como un rey que predica con el ejemplo, como un rey equitativo, los tiene desnudos a todos los demás de tal modo que nuevas realidades quedaron ahí, a la intemperie, para quien las quiera ver:

Hoy el Grupo Clarín apila defensores tras décadas de cargar con el dudoso privilegio de ser el ícono del poder concentrado y el desprecio de quienes entendían sus efectos, conocían sus manejos, rechazaban forma y fondo, predecían los daños y lamentaban el derrotero que llevaban aquella forma de hacer negocios. Pasó de ser el multimedio más detestado por quien alguna noción tuviera de abuso de posición dominante, a perseguido; de victimario a víctima sin escalas. Sólo algunos memoriosos recuerdan que hace apenas cuatro años el entonces presidente Néstor Kirchner, por decreto, suspendió los plazos de expiración de la licencia y le concedió diez años más de explotación a Canal 13; cuatro años atrás, justo antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato.

A la oposición se le complica entender que en el reino K el fin justifica los medios y que “medios” en el lenguaje K es sinónimo de fines, y que “fines” en el lenguaje K significa “todo”.

Como dijera hace décadas María Elena Walsh y sin referirse a los Kirchner, ellos consolidaron en la Argentina el “reino del revés”. Los adolescentes dirían que son “lo más”. Han conseguido que ahora los radicales vociferen que el estado no debe involucrarse en negocios que los privados pueden hacer. ¡Los radicales! Pero no es el único logro kirchnerista en materia de definiciones. También han puesto en blanco sobre negro la interna pejotista en la que la desnudez de de Narváez y Macri flamea vergonzosamente para sorpresa y decepción de los cándidos que los votaron pensando que eran “otra cosa”. Esa desnudez es, además indigna porque el bingo en que va convirtiendo la ciudad de Buenos Aires, nunca mejor utilizada la metáfora, ese buque insignia del peronismo no-kirchnerista está resultando un fiasco en la defensa de la libertad.

Néstor y Cristina Kirchner pervierten todo lo que tocan. Tienen el don de sacar lo peor del individuo, de potenciar sus pequeñeces y de agrandar las mezquindades. Luego se encargan de empujarnos la cabeza al resto para obligarnos a mirar el fondo del tarro porque parecen disfrutar tanto con la degradación de unos como con las arcadas de los demás.

Es una lástima que la manzana buena no pueda curar a la agusanada pero sí ocurra, indefectiblemente, a la inversa: la podrida termina siempre contagiando a la sana. Dado que el proceso es inexorable y conocido, lo mentalmente saludable sería evitar el contacto con la materia descompuesta, el gusano o la basura.

sábado, 8 de agosto de 2009

Diputados y Senadores más ricos



Los Diputados y Senadores Nacionales se otorgaron un aumento del 15% sobre sus dietas

Los ciudadanos esperamos con atención el pronunciamiento que, al respecto, hagan los diputados electos.

lunes, 3 de agosto de 2009

Los Festejos de ETA


"Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un sólo momento: ese en que el hombre sabe para siempre quién es” J.L.Borges



Cincuenta años de terrorismo hablan por sí solos. Muertes, sufrimiento sin fin, dolor, mutilaciones, daños psicológicos permanentes, miedo y enfrentamientos por millares. Eso es lo que viene imponiendo la organización vasca sin piedad a la población española.

El proceso que padece España no es, en esencia, muy diferente al que vivió la República Argentina en la década del ´70. Desde las tácticas intimidatorias enmarcadas en el terror que incluyen el atentado con explosivos o el tiro en la nuca; el amplio espectro de víctimas que abarca miembros del ejército y de las fuerzas de seguridad; jueces y abogados; empresarios; funcionarios públicos; intelectuales; profesores universitarios; periodistas; líderes sindicales y religiosos; trabajadores en general o turistas; y hasta el financiamiento, obtenido en ambos casos a través del cobro de rescates por secuestros, asaltos en almacenes de explosivos o el «impuesto revolucionario» que ETA obliga a pagar a empresarios del País Vasco bajo amenazas de asesinato.

También coincide la organización interna de las milicias armadas en distintos «comandos», coordinados por una «cúpula» militarizada; redes de refugios o «casas seguras», y zulos («agujero», en vasco) donde suelen esconder armas y explosivos. Del mismo modo que ocurrió en la Argentina durante los años en que la guerrilla armada impuso condiciones de extrema violencia, militantes subversivos se van del país al que ellos atacan a coordinar acciones logísticas y estratégicas desde el exterior. En la actualidad hay etarras en países latinoamericanos, porque encuentran afinidad y protección en ciertos gobiernos de la región.

Se vuelve pedagógico remontarse a los orígenes de las situaciones si el objetivo es el análisis profundo de los hechos y la búsqueda de soluciones. Por eso es interesante recordar el considerable apoyo que recibieron los terroristas etarras en épocas de la dictadura franquista, que difiere en este punto del caso argentino, ya que el accionar subversivo fue masivamente rechazado por la amplia mayoría de la sociedad. No se puntualiza aquella aprobación como un reproche sino para deducir de la experiencia concreta que el camino correcto para rechazar un autoritarismo no es a través de otro de distinto signo ideológico. Es hora de que el mundo entienda, acepte y reconozca el imperio de la libertad como vía excluyente para la consecución de cualquier objetivo y eso incluye la protesta y la solución de conflictos.

Ahora bien, ese terrorismo que inauguró sus operaciones en América Latina eligiendo a la Argentina como cabecera de playa para su atroz accionar, con una ferocidad desconocida, entrenamiento profesional, apoyo estratégico y financiamiento foráneos fue vencido, no sin esfuerzo y miles de bajas, por las fuerzas locales. ¿Cómo se hace imposible desalojarlos de España? ¿Tendrán que ver las formas de encarar el combate? ¿Habrá que admitir que el aniquilamiento de los movimientos terroristas y de las guerrillas urbanas debe ser encarado como guerras, no convencionales, pero guerras en el sentido esencial del término? ¿Será que la defensa de las sociedades reclama de sus clases dirigentes la valentía de pagar el precio de ser implacables ante el cobarde delito del atentado anónimo? ¿Qué ser “políticamente correctos” les hace ganar elecciones a los políticos y perder calidad de vida (y hasta la vida) a las personas que los votan? ¿Habrá de esa gente dispuesta a enfrentarse a la violencia sin evaluar los costos personales, para liderar los años que vienen en los que el terrorismo será el enemigo global?

En Colombia decididamente lo hubo. El éxito que registra en su lucha contra las FARC es una lección al mundo. Alvaro Uribe soporta el embate de muchos pseudo-defensores de los derechos humanos que intentan por todos los medios, frenar su campaña porque, en el fondo de sus ideologías, están más cerca de Marulanda, el Che y Fidel que de Uribe. Chávez, Kirchner (los dos), Correa, Ortega o Castro lamentan el desmantelamiento de la guerrilla colombiana mucho más que los atentados producidos en España por estos días, la caída de las Torres Gemelas, la voladura de la Amia o el accionar del ERP y Montoneros.

La pregunta de fondo es saber a qué tienen las sociedades más tolerancia, si al terrorismo o a la lucha contra el terrorismo porque de esa respuesta depende con qué habremos de convivir.